A apenas 69 días de asumir la presidencia de Chile, el mandatario José Antonio Kast realizó el 19 de mayo de 2026 su primer ajuste de gabinete, reemplazando a dos de sus ministras más cuestionadas: Trinidad Steinert, titular de la cartera de Seguridad Pública, y Mara Sedini, secretaria general de Gobierno. El movimiento, calificado por analistas como el relevo ministerial más rápido desde el retorno a la democracia en 1990, busca oxigenar una administración que enfrenta cifras de aprobación en descenso.
¿Quiénes entran y quiénes salen?
En el Ministerio de Seguridad Pública asumió Martín Arrau, militante del Partido Republicano, la tienda política fundada por el propio Kast. En la Secretaría General de Gobierno (Segegob) tomó posesión Claudio Alvarado, quien ejercerá como biministro. El también republicano Louis de Grange asumirá la doble conducción de las carteras de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones.
La salida de Steinert era esperada por varios sectores: la exministra enfrentó críticas persistentes por su gestión frente al aumento de la inseguridad ciudadana y por declaraciones públicas que generaron fricciones dentro y fuera del oficialismo. Sedini, por su parte, fue cuestionada por su manejo comunicacional y sus dificultades para articular el discurso del gobierno.
Aprobación a la baja pese al cambio
Las encuestas presentan un panorama complejo para Kast. Según la última medición de la empresa Criteria, publicada el 24 de mayo, la aprobación presidencial cayó a un 37%, con una desaprobación del 49%. Por su parte, la encuesta Plaza Pública Cadem, del 20 de mayo, registró una subida de cuatro puntos hasta el 40%, señal de que el «efecto gabinete» podría estar generando un pequeño rebote positivo.
Lo paradójico es que, aunque las cifras de aprobación siguen siendo bajas, un 72% de los encuestados por Criteria dijo estar de acuerdo con los cambios realizados, lo que sugiere que la ciudadanía evaluó positivamente la decisión de reemplazar a los ministros salientes, aunque aún no se traduzca en mayor respaldo al conjunto del gobierno.
El contexto político: seguridad como talón de Aquiles
La seguridad pública ha sido el gran desafío de los primeros meses del gobierno Kast. Chile enfrenta un escenario de criminalidad organizada que se ha intensificado en los últimos años, con la expansión de bandas vinculadas al crimen transnacional, especialmente en la región norte del país. La promesa de mano dura que Kast enarboló en campaña ha chocado con la complejidad institucional y las limitaciones del sistema judicial.
La sustitución de Steinert responde precisamente a esta presión. El nombramiento de Arrau, un político de línea dura dentro del partido, envía una señal de que el gobierno busca acelerar su agenda de orden público y dar respuestas más contundentes a una ciudadanía que exige resultados.
Kast apuesta a relanzar su gobierno
Más allá de los nombres, el cambio de gabinete busca relanzar políticamente una administración que llegó al poder en marzo con grandes expectativas pero que ha visto erosionarse su capital político más rápido de lo previsto. Las negociaciones legislativas, la relación con los partidos aliados y la comunicación con la ciudadanía son áreas que el nuevo equipo deberá fortalecer con urgencia.
Para la oposición chilena, en cambio, los cambios son insuficientes. Parlamentarios de centroizquierda y del bloque del Frente Amplio señalaron que el problema no es de personas sino de políticas, y que el ajuste ministerial no modifica el rumbo de un gobierno que, a su juicio, está gobernando «para una minoría».
Lo que está claro es que el presidente Kast necesita resultados concretos antes de que concluya el primer año de mandato. Los próximos meses serán determinantes para saber si el ajuste ministerial fue un movimiento de reposicionamiento eficaz o solo el primero de una serie de turbulencias.
