La agresiva política de aranceles de la administración Trump enfrenta una creciente resistencia tanto en los tribunales federales como entre sus tradicionales aliados internacionales. Varios fallos judiciales recientes han limitado el poder del ejecutivo para imponer tarifas masivas de forma unilateral, poniendo en cuestión la base legal de algunas de las medidas más polémicas del mandatario.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha restringido el alcance de las órdenes ejecutivas en materia comercial, lo que obliga a la Casa Blanca a buscar el respaldo del Congreso para mantener en pie algunos de sus aranceles más ambiciosos contra socios comerciales como la Unión Europea, Canadá y México.
En el plano internacional, las amenazas arancelarias del 25% al 50% a países con vínculos con Irán o Cuba han generado una fuerte reacción diplomática. Europa ya no percibe a Estados Unidos como un socio predecible, y varias capitales europeas han iniciado conversaciones para diversificar sus alianzas comerciales.
Economistas advierten que la incertidumbre generada por la política comercial de Trump está frenando la inversión empresarial y elevando los precios al consumo en Estados Unidos.
