La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se consolida como la mandataria con mayor aprobación ciudadana en toda América Latina, según el más reciente ranking regional publicado en mayo de 2026. Con un 67.8% de aprobación, Sheinbaum supera al presidente de El Salvador, Nayib Bukele (67.5%), quien durante años fue considerado el líder más popular del continente.
Un liderazgo que trasciende fronteras
La buena imagen de Sheinbaum no es casual. Desde que asumió el poder en octubre de 2024 como primera presidenta de México en la historia, ha mantenido una narrativa de continuidad con el proyecto del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, pero imprimiéndole su propio sello: más técnico, más orientado a la ciencia y la sustentabilidad energética.
Su gestión en seguridad pública, la consolidación del Tren Maya, los programas sociales y el control inflacionario han contribuido a sostener su popularidad. Sin embargo, los desafíos son enormes: la relación con Washington en tiempos de Trump 2.0, el narcotráfico y la crisis hídrica en el norte del país siguen siendo sus mayores frentes de batalla.
El ranking completo de presidentes latinoamericanos
El ranking elaborado con datos de diversas encuestadoras regionales ubica a los presidentes de la siguiente manera:
- Claudia Sheinbaum (México): 67.8%
- Nayib Bukele (El Salvador): 67.5%
- Daniel Noboa (Ecuador): 58.2%
- Javier Milei (Argentina): 46.1%
- José Antonio Kast (Chile): 44.3%
Los últimos lugares los ocupan presidentes que enfrentan crisis institucionales o económicas profundas, como el caso de Nicolás Maduro en Venezuela, cuya legitimidad sigue siendo cuestionada por buena parte de la comunidad internacional.
La relación con Washington: un equilibrio necesario
Uno de los mayores logros de Sheinbaum en política exterior ha sido mantener un diálogo fluido con la administración de Donald Trump, a pesar de las tensiones por las políticas migratorias y la presión sobre el crimen organizado. México sigue siendo el principal socio comercial de Estados Unidos en el marco del T-MEC, y ambos gobiernos han mantenido reuniones de alto nivel para coordinar temas de seguridad fronteriza.
Recientemente, el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin, visitó México para tratar los temas de narcotráfico y tráfico de personas. La diplomacia discreta pero efectiva de Sheinbaum ha evitado una ruptura abierta con Washington, algo que sus predecesores no siempre lograron.
Desafíos hacia el futuro
A pesar de los buenos números, nadie en la política mexicana olvida que la popularidad puede ser volátil. El crecimiento económico proyectado para 2026 es moderado, la inseguridad persiste en varias regiones y las presiones del mercado energético global siguen siendo un factor de riesgo.
Sheinbaum apuesta por el nearshoring —la relocalización de empresas extranjeras, especialmente asiáticas, hacia México— como motor de crecimiento. Si logra consolidar esta tendencia, podría ser la presidenta que transforme estructuralmente la economía del país en las próximas décadas.
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