La líder opositora venezolana María Corina Machado intensificó en mayo su ofensiva política al pedir formalmente una negociación con la presidenta interina Delcy Rodríguez para impulsar una transición democrática que incluya la convocatoria de elecciones presidenciales libres, la liberación de presos políticos y el retorno de los exiliados venezolanos.
Venezuela atraviesa un momento de enorme incertidumbre institucional. Nicolás Maduro abandonó el poder el 3 de enero de 2026, después de un proceso político convulso, dejando en su lugar a Delcy Rodríguez al frente de un gobierno de transición que, según analistas y organizaciones internacionales, carece de plena legitimidad democrática. Lo que emergió no fue una apertura institucional clara, sino un sistema de estabilización política ambiguo.
Machado, que desde Panamá ha coordinado gran parte de su estrategia política en los últimos meses, subrayó que cualquier solución duradera a la crisis venezolana pasa por la convocatoria de elecciones presidenciales con garantías internacionales. La líder opositora solicitó también el acompañamiento activo de Estados Unidos para presionar a favor de una negociación seria.
Mientras tanto, la economía venezolana muestra señales mixtas. El país exportó 414.000 barriles diarios de petróleo a Estados Unidos durante la semana terminada el 22 de mayo, llegando a ser el segundo proveedor de crudo de ese país. Sin embargo, según los expertos, la recuperación plena del sector energético sigue condicionada a la estabilidad política y a una mayor certidumbre jurídica para los inversores extranjeros.
En el plano humanitario, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos informó que se cumplieron 140 días de vigilia permanente de familiares de detenidos en El Helicoide, en Caracas, reclamando la liberación de sus seres queridos. Asimismo, al menos 40 familias en el estado Barinas fueron afectadas por las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Santo Domingo.
