Bali lleva décadas siendo el sueño de millones de viajeros: templos antiguos entre arrozales de un verde imposible, playas doradas con olas perfectas para el surf, una espiritualidad hindú que impregna cada rincón y una gastronomía que combina lo mejor de las tradiciones indonesias con la influencia de décadas de viajeros internacionales. En 2026, Bali sigue siendo extraordinaria, aunque con algunos cambios importantes que el viajero informado debe conocer.
Los nuevos impuestos y regulaciones turísticas
El gobierno de Bali introdujo en 2024 un impuesto turístico de $10 USD por persona y visita, destinado a financiar la conservación del patrimonio cultural y natural de la isla. Además, se han establecido nuevas regulaciones sobre el comportamiento de los turistas en sitios religiosos: vestimenta apropiada, restricciones de fotografía en ciertos templos y normas de comportamiento más estrictas.
Estas medidas, aunque inicialmente controvertidas, han mejorado notablemente la experiencia en los sitios más sagrados y han generado fondos para la restauración de varios templos históricos.
Los rincones menos masificados
Ubud, Seminyak y Kuta siguen siendo los más visitados y, por tanto, los más masificados. Para una experiencia más auténtica, los viajeros de 2026 están descubriendo alternativas igualmente fascinantes: Sidemen (arrozales y tradición balinesa pura), Amed (buceo y snorkel en un ambiente tranquilo), Munduk (lagos y cascadas en las tierras altas) y la isla de Nusa Penida (acantilados dramáticos y la icónica Kelingking Beach).
Gastronomía y retiros de bienestar
Bali es uno de los mejores destinos del mundo para quienes buscan experiencias de bienestar (yoga, meditación, retiros de desintoxicación digital) combinadas con gastronomía saludable y de calidad. La escena de los «warung» (restaurantes locales) en Ubud ofrece una gastronomía balinesa auténtica a precios imbatibles, mientras que los restaurantes de autor para los viajeros más sibaritas han multiplicado su presencia.
Información oficial en Love Bali.
