Colombia llega al 31 de mayo de 2026 con una elección presidencial que los analistas consideran una de las más inciertas en décadas. 41,4 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro en una contienda de tres candidatos principales donde ninguno asegura la victoria en primera vuelta. Si ningún aspirante obtiene mayoría absoluta, habrá segunda vuelta el 21 de junio.
Los tres candidatos y lo que dicen las encuestas
Iván Cepeda (Pacto Histórico, izquierda) encabeza las encuestas con entre un 40% y un 44% de intención de voto según los sondeos más recientes, lo que lo posiciona como el favorito pero sin margen para ganar en primera vuelta. Cepeda, senador cercano al actual gobierno, prometió continuar las reformas sociales de Petro con énfasis en salud y seguridad.
Abelardo de la Espriella, conocido abogado penalista que se presenta como candidato independiente de derecha, se ubica entre el 30% y el 32% según distintas encuestadoras. De la Espriella, quien construyó su campaña como un claro outsider político, ha capitalizado el hartazgo ciudadano con la clase política tradicional.
Paloma Valencia (Centro Democrático, centro-derecha) aparece tercera con entre el 12% y el 22% según el sondeo. La senadora se perfila como la gran electora en caso de segunda vuelta, donde su electorado podría inclinar la balanza.
¿Qué se necesita para ganar en primera vuelta?
Para evitar la segunda vuelta, el candidato ganador debe obtener la mitad más uno de los votos válidos. Dado que ningún candidato supera ese umbral en las encuestas previas, la mayoría de analistas anticipan que el 31 de mayo definirá las dos fórmulas que se disputarán la presidencia el 21 de junio.
Los desafíos del próximo presidente
Quien gane heredará un país con enormes desafíos: la crisis del sistema de salud, un recrudecimiento del conflicto armado en algunas regiones, dificultades para avanzar en reformas sociales estructurales y la necesidad de recomponer relaciones con sectores productivos que se distanciaron del gobierno Petro. La comunidad colombiana en Estados Unidos, incluyendo la importante diáspora en Miami y Los Ángeles, sigue con atención cada movimiento de la campaña.
