A solo días del balotaje presidencial del 7 de junio, los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta en Perú se enfrentaron en el debate final de la campaña electoral. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se midieron en cuatro bloques temáticos en el Centro de Convenciones de Lima durante la noche del domingo 31 de mayo, a partir de las 8:00 p.m.
Fujimori llega al debate como favorita, consolidada en el primer lugar de las encuestas según Datum e Ipsos. La candidata de Fuerza Popular ha centrado su campaña en la promesa de mano dura contra la criminalidad, el impulso a la inversión privada y la estabilidad económica. Su contendiente, Roberto Sánchez, apuesta por un modelo más social y redistributivo, con énfasis en la educación pública y la reforma del sistema de pensiones.
El contexto en que se desarrolla esta segunda vuelta está marcado por una grave crisis de seguridad en el país. Un paro agrario indefinido con bloqueos en nueve regiones del país y el anuncio de una paralización de gremios de transportistas para el 2 de junio, por la ola de extorsiones y asesinatos que afecta al sector, reflejan la urgencia con la que la ciudadanía peruana exige respuestas a la violencia y la inseguridad.
La campaña del balotaje ha estado marcada por cruces intensos entre ambos candidatos. Fujimori ha aprovechado el malestar social para posicionarse como la candidata del orden y la seguridad, mientras que Sánchez ha intentado capitalizar el rechazo a su rival entre sectores progresistas y populares que recuerdan el autoritarismo del gobierno de Alberto Fujimori, padre de la candidata.
El 7 de junio, los peruanos decidirán quién dirigirá el país durante los próximos cinco años, en una elección que tendrá consecuencias profundas para la política regional de América del Sur.
