Bali es mucho más que una isla paradisíaca. Es un mundo en sí misma: un lugar donde la espiritualidad hinduista impregna cada rincón de la vida cotidiana, donde los campos de arroz en terrazas crean paisajes de una belleza casi irreal y donde las olas perfectas atraen surfistas de todo el planeta.
El corazón cultural de la isla es Ubud, un pueblo rodeado de selva y arrozales que es el centro del arte, la danza y la gastronomía balinesa. Sus mercados de artesanía, sus espectáculos de danza kecak al atardecer en el templo de Uluwatu y sus restaurantes de cocina fusión lo convierten en el destino imprescindible para entender el alma de Bali.
Las playas de Seminyak y Canggu ofrecen una versión más cosmopolita, con beach clubs, restaurantes internacionales y una vibrante escena de bienestar y yoga. Los templos de Tanah Lot y Besakih, el volcán Batur y las terrazas de arroz de Tegallalang completan un destino de una riqueza inagotable.
Cuándo ir: La temporada seca, de abril a octubre, es la ideal.
Cómo llegar: El aeropuerto de Ngurah Rai (Denpasar) tiene vuelos directos desde muchas ciudades asiáticas y conexiones desde Europa.
