Las últimas encuestas de las firmas Datum e Ipsos consolidan a Keiko Fujimori al frente de la carrera presidencial peruana de cara al balotaje del 7 de junio de 2026. La hija del ex presidente Alberto Fujimori lidera la intención de voto con una ventaja que sus rivales no han podido cerrar en las últimas semanas, a pesar de los intentos de la izquierda peruana por articular una candidatura de unidad.
Los números que muestran las encuestas
Según Datum, Keiko obtiene el 42% de intención de voto en segunda vuelta frente al candidato de centroizquierda Verónika Mendoza (38%), mientras que el 20% restante está indeciso o vota en blanco. Ipsos entrega cifras similares: 44% para Fujimori y 36% para Mendoza.
Lo que más llama la atención de los analistas es la consistencia de estos números en las últimas cuatro semanas. Keiko ha logrado consolidar su base dura furimorista sin alejar al votante de centroderecha moderado, algo que le costó caro en elecciones anteriores.
El peso del fujimorismo en Perú
El fujimorismo es una de las fuerzas políticas más arraigadas y controvertidas del Perú moderno. Nacido durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), el movimiento combina políticas económicas liberales, mano dura en seguridad y un discurso de orden y eficiencia que resuena fuertemente en las clases medias urbanas y en algunas regiones rurales del sur andino.
Keiko ha sido candidata presidencial en tres elecciones anteriores (2011, 2016 y 2021), perdiendo siempre en segunda vuelta. Sus seguidores argumentan que esta es «su» elección, que el país está listo para un viraje hacia la estabilidad que ella prometió.
Un Perú agotado de la inestabilidad
El contexto no puede ignorarse: Perú ha tenido seis presidentes en menos de diez años, múltiples crisis institucionales, intentos de golpe de Estado y una economía que no logra despegar pese a su riqueza mineral. El ciudadano promedio peruano está harto de la cacofonía política y anhela un gobierno que simplemente funcione.
Eso es, en parte, lo que explica el resurgimiento de Keiko. En una encuesta de Ipsos, el 61% de los peruanos dijo que preferiría un gobierno «que haga las cosas» aunque sea autoritario, sobre uno democrático pero ineficiente. Una señal alarmante para los defensores de las instituciones.
¿Qué esperar del 7 de junio?
El balotaje del 7 de junio promete ser una de las jornadas electorales más vigiladas de América Latina este año. La OEA, la Unión Europea y decenas de misiones de observación estarán presentes. La comunidad internacional está atenta porque el resultado definirá el rumbo económico y político del país para los próximos cinco años.
Si Keiko gana, es probable un giro hacia la desregulación económica, mayor apertura a la inversión minera y mayor alineación con Washington. Si gana Mendoza, el escenario apunta a una revisión de los contratos mineros y mayor gasto social.
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