Un grave accidente sacudió este viernes el programa espacial de Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos: el cohete New Glenn explotó en su plataforma de lanzamiento en Florida mientras se preparaba para una misión programada para junio. El objetivo era colocar en órbita un lote de satélites de la constelación «Leo» de Amazon para ampliar su red de internet de banda ancha. No se registraron víctimas mortales, pero los daños a las instalaciones son considerables y el impacto sobre el calendario de misiones de la compañía será importante.
El New Glenn es el lanzador más ambicioso de Blue Origin: un cohete de dos etapas de 98 metros capaz de transportar hasta 45 toneladas a órbita baja terrestre. Su primer vuelo exitoso se produjo en enero de 2025, marcando un hito en su competencia con SpaceX y el Falcon 9. La explosión de hoy no solo retrasa el despliegue de los satélites de Amazon, sino que pone en cuestión contratos gubernamentales y comerciales que la empresa había asegurado recientemente en un mercado espacial más competitivo que nunca.
Las autoridades aeroespaciales de Estados Unidos abrieron una investigación oficial. Los ingenieros de Blue Origin analizan los datos de telemetría previos al accidente; las primeras hipótesis apuntan a un fallo en el sistema de propulsión del primer estadio. La empresa emitió un comunicado reafirmando su compromiso con la seguridad y confirmando que sus equipos trabajan para identificar la causa raíz del fallo y restablecer las operaciones lo antes posible.
