El observatorio IceCube, ubicado en el Polo Sur, detectó una nueva serie de rayos cósmicos de energía ultra-alta cuyo origen no puede ser explicado por ninguna fuente conocida dentro de nuestra galaxia. Las partículas, con energías superiores a 100 exaelectronvoltios, llegaron desde una dirección del cielo que apunta hacia una región vacía del universo, lo que ha generado intenso debate entre los astrofísicos.
Una hipótesis sugiere que las partículas podrían provenir de la colisión de galaxias enanas a cientos de millones de años luz de distancia. Otro grupo apunta a la posibilidad de que sean el resultado de procesos físicos aún no descritos que ocurren en los confines del universo observable.
El detector IceCube, con más de 5.000 fotomultiplicadores enterrados entre uno y dos kilómetros bajo el hielo antártico, es el único observatorio del mundo capaz de detectar neutrinos de energía ultra-alta provenientes de fuentes extragalácticas. El misterio podría resolverse con la extensión del detector —IceCube-Gen2— que multiplicará por diez su volumen efectivo y aumentará la resolución angular para identificar con mayor precisión la fuente de estas partículas excepcionales.
