El índice nacional de precios de vivienda en Estados Unidos registró un nuevo récord en mayo de 2026, con un aumento del 8,3% interanual, según datos del Índice Case-Shiller. Las ciudades con mayor escalada de precios incluyen Miami, Austin, Phoenix y Denver, donde los compradores de primera vivienda enfrentan cada vez más dificultades para acceder al mercado inmobiliario.
Expertos atribuyen el encarecimiento a la combinación de una oferta insuficiente de nuevas construcciones, tasas hipotecarias aún elevadas y una fuerte demanda por parte de inversores institucionales. El Congreso debate nuevas medidas de incentivo fiscal para constructores, aunque los críticos advierten que sin un aumento real de la oferta los precios seguirán subiendo.
La situación es especialmente grave para las familias de clase media baja, que han visto cómo sus ahorros no alcanzan para cubrir el enganche inicial de una vivienda. Mientras tanto, el parque de viviendas de alquiler también se encarece, atrapando a millones de familias en una espiral de costos habitacionales que consume más del 40% de sus ingresos en las grandes ciudades costeras.
