Además de los recortes fiscales, el «Big Beautiful Bill» aprobado por la Cámara incluye algunas de las medidas antiinmigrantes más restrictivas aprobadas por el Congreso en décadas: fondos para deportar a tres millones de personas en los próximos cuatro años, eliminación del derecho a la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes sin documentos, y recortes drásticos a los programas de reunificación familiar.
La propuesta también elimina el estatus de protección temporal (TPS) para venezolanos, haitianos y salvadoreños, y crea nuevas sanciones penales para quienes ayuden a inmigrantes a evadir las autoridades. Organizaciones pro inmigrantes han convocado marchas de protesta, mientras que gobernadores demócratas anunciaron que sus estados no cooperarán con las deportaciones masivas.
El proyecto también endurece las penalidades para los empleadores que contraten a personas sin documentos, con multas que pueden llegar a $25.000 por trabajador y penas de cárcel de hasta cinco años para los reincidentes. Sectores como la agricultura, la construcción y la hostelería advirtieron que las nuevas disposiciones provocarán una escasez severa de trabajadores y un aumento significativo de los precios al consumidor.
