Tres personas perdieron la vida el pasado 18 de mayo de 2026 en un tiroteo frente al Islamic Center of San Diego (ICSD), la mezquita más grande de la ciudad, ubicada en el barrio de Clairemont. Dos adolescentes abrieron fuego contra miembros de la comunidad durante la mañana, en lo que las autoridades investigan como un crimen de odio. Un guardia de seguridad y dos fieles murieron intentando proteger a más de 140 niños que se encontraban en el interior del centro islámico.
Los héroes que salvaron muchas vidas
Las tres víctimas son hoy recordadas como héroes por la comunidad musulmana de San Diego. Amin Abdullah, el guardia de seguridad del centro, fue el primero en enfrentarse a los atacantes tras escuchar los disparos. Mansour Kaziha y Nadir Awad, dos miembros de la congregación, desviaron deliberadamente la atención de los pistoleros hacia el aparcamiento y lejos del edificio, donde se encontraban decenas de niños a tan solo unos metros de la escena.
«Actuaron con un valor extraordinario. Pusieron sus vidas por delante de las de los niños sin dudarlo un instante», declaró el jefe de Policía en una rueda de prensa celebrada el día siguiente del ataque. Según las autoridades, hasta 140 niños se encontraban a menos de 5 metros de los atacantes cuando comenzó el tiroteo.
Los atacantes: dos adolescentes con un manifiesto racista
Los agresores fueron identificados como Cain Lee Clark, de 17 años, y Caleb Liam Vazquez, de 18. Según la investigación, Clark robó tres armas de fuego del hogar de su madre antes de cometer el ataque. La madre alertó a las autoridades al descubrir que su hijo, su vehículo y varias armas habían desaparecido, pero la llamada llegó demasiado tarde para evitar la tragedia.
A las 12:03 del mediodía, menos de veinte minutos después del inicio del tiroteo, los dos jóvenes fueron encontrados muertos dentro de un BMW a poco más de 400 metros del lugar. Uno disparó al otro y luego se quitó la vida. Los investigadores hallaron en internet un manifiesto de contenido racista que al parecer ambos habían redactado, lo que llevó a las autoridades a abrir una investigación formal por crimen de odio.
Conmoción y homenajes en toda la ciudad
El ataque conmocionó a San Diego y desencadenó una oleada de solidaridad hacia la comunidad musulmana local. El domingo 24 de mayo, miembros de distintas comunidades religiosas y vecinos del barrio se congregaron frente al ICSD para rendir homenaje a las tres víctimas. El acto fue multitudinario y reunió a representantes de comunidades judías, católicas, evangélicas y laicas, en un gesto de unidad interreligiosa.
El ataque reavivó el debate sobre el acceso a las armas, la responsabilidad parental ante señales de alarma y el auge de la violencia motivada por el odio en Estados Unidos. Según el FBI, los crímenes de odio contra comunidades musulmanas han crecido de forma sostenida en los últimos años. Varias organizaciones de derechos civiles han pedido al Congreso federal medidas urgentes frente a la radicalización entre jóvenes.
Los nombres de Amin Abdullah, Mansour Kaziha y Nadir Awad serán recordados en San Diego como los de tres hombres que dieron su vida para salvar la de los demás.
