México y la Unión Europea han consolidado esta semana una poderosa alianza económica que incluye la reducción de aranceles mutuos, la apertura de nuevos mercados y garantías para las inversiones europeas en territorio mexicano. El acuerdo, gestado en los últimos meses, es una respuesta directa a la política comercial agresiva de la administración Trump.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y la presidenta de la Comisión Europea celebraron la firma del acuerdo como un hito histórico que refuerza el multilateralismo frente al proteccionismo. El pacto convierte a la Unión Europea en uno de los principales socios comerciales de México, en un momento en que las relaciones con Estados Unidos atraviesan una etapa de alta tensión.
El acuerdo abarca sectores como la industria automotriz, la agricultura, los servicios digitales y la energía renovable. Además, incluye compromisos en materia de derechos laborales y sostenibilidad ambiental, dos exigencias históricas del bloque europeo en sus negociaciones comerciales.
Analistas económicos estiman que el tratado podría generar miles de millones de dólares en nuevas inversiones y crear cientos de miles de empleos en ambas regiones en los próximos años.
