La selva amazónica es la mayor extensión de bosque tropical del mundo. Con más de 5,5 millones de kilómetros cuadrados repartidos entre nueve países —principalmente Brasil, Perú y Colombia—, la Amazonía alberga el 10% de todas las especies conocidas del planeta, regula el ciclo del agua de todo el continente americano y absorbe millones de toneladas de CO₂ cada año.

Una biodiversidad sin parangón
En un solo hectárea de selva amazónica puede haber más especies de árboles que en toda Europa occidental. La región alberga más de 40.000 especies de plantas, 1.300 especies de aves, 3.000 de peces de agua dulce y al menos 10% de todos los mamíferos del planeta. Entre ellos, el jaguar, el delfín rosado, el tapir y cientos de especies de primates que no existen en ningún otro lugar del mundo.
La deforestación: la amenaza que no se detiene
Cada año se pierden millones de hectáreas de selva amazónica por la expansión agropecuaria, la minería ilegal, la tala y el desarrollo de infraestructura. Los científicos advierten que la Amazonia está acercándose a un punto de no retorno: si se deforesta más del 20-25% de su superficie total, el bosque puede perder su capacidad de generar su propia lluvia y comenzar a degradarse en cascada, transformándose en sabana en pocas décadas.
Turismo responsable en la Amazonia
Visitar la Amazonia es una experiencia transformadora. Desde Iquitos en Perú, Manaos en Brasil o Leticia en Colombia, es posible adentrarse en la selva con guías locales que conocen cada árbol y cada canto de pájaro. El ecoturismo bien gestionado es una de las herramientas más poderosas para demostrar que la selva viva vale más que la selva talada.

