Los cancilleres de España y 18 países latinoamericanos firmaron en Madrid la Declaración Iberoamericana de Coordinación Diplomática, que crea un mecanismo formal de consulta y votación coordinada en organismos internacionales como la ONU, la OMC y el FMI. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Pedro Sánchez, busca amplificar la voz colectiva del mundo hispanohablante en el escenario global.
El acuerdo establece reuniones ministeriales semestrales y un secretariado permanente con sede en Madrid. Brasil participó como observador. Analistas señalan que la coordinación efectiva dependerá de la voluntad política de gobiernos con visiones muy distintas, como los de Argentina, Venezuela, México y Colombia.
El nuevo mecanismo iberoamericano se distingue de instancias anteriores como la Cumbre Iberoamericana por su enfoque pragmático en posiciones concretas ante organismos multilaterales. El primer test real será la votación sobre la reforma de la arquitectura financiera internacional en la Asamblea General de la ONU, donde los países firmantes buscarán presentar una posición común sobre la gobernanza del FMI y el Banco Mundial.
