Un nuevo informe del McKinsey Global Institute publicado en mayo de 2026 estima que la inteligencia artificial podría automatizar hasta el 30% de los empleos actuales en Estados Unidos para 2030. El estudio, basado en el análisis de más de 800 ocupaciones, ha reabierto el debate sobre el impacto de la IA en el mercado laboral y la necesidad de políticas de reentrenamiento y protección social para los trabajadores desplazados.
Los empleos más vulnerables
Según el informe, los empleos más susceptibles de ser automatizados son aquellos que implican tareas repetitivas, procesamiento de datos y atención al cliente básica: contadores, operadores de call center, asistentes administrativos, agentes de seguros y algunos roles en logística y transporte.
Sin embargo, el informe también destaca que muchos de estos empleos no desaparecerán del todo, sino que se transformarán: los trabajadores que antes realizaban tareas manuales y repetitivas deberán supervisar sistemas de IA, interpretar sus resultados y tomar decisiones que las máquinas no pueden tomar de forma autónoma.
Los empleos que crecen gracias a la IA
La automatización también crea empleos. El sector tecnológico está demandando masivamente ingenieros de IA, expertos en ciberseguridad, diseñadores de experiencia de usuario y especialistas en ética tecnológica. También crecen los empleos en salud, educación y oficios de construcción —áreas donde la interacción humana y las habilidades manuales complejas son difíciles de replicar.
El desafío es que los empleos que se destruyen están concentrados en la clase media-baja, mientras que los que se crean requieren formación universitaria o técnica avanzada. Esto podría ampliar la brecha de desigualdad si no hay políticas activas de reconversión laboral.
La respuesta política y sindical
Los sindicatos americanos, especialmente en los sectores del transporte y la manufactura, han comenzado a negociar cláusulas de «protección frente a la automatización» en sus convenios colectivos. La UAW (sindicato de trabajadores del automóvil) logró en su última negociación con Ford y GM que las empresas se comprometan a mantener los niveles de empleo durante cinco años y a financiar programas de reentrenamiento para los trabajadores.
En el Congreso, hay propuestas bipartidistas para crear un fondo federal de «seguro de transición laboral» que apoye a los trabajadores desplazados por la automatización, pero el financiamiento sigue siendo el principal obstáculo.
Más análisis en McKinsey Insights y Brookings Institution.
