Serpentear por la carretera que recorre la Costa Amalfitana es una de las experiencias de conducción —o de viaje en autobús— más dramáticas y bellas de Europa. Con el Mediterráneo a un lado y acantilados cubiertos de limoneros al otro, esta franja de costa al sur de Nápoles es pura Italia en su versión más cinematográfica.
Positano es el emblema de la costa: sus casas de colores pastel apiladas sobre el acantilado son una de las imágenes más icónicas del país. Ravello, más arriba, ofrece vistas aún más espectaculares y una calma aristocrática que la ha convertido en refugio de artistas y escritores desde hace siglos. Amalfi misma, con su catedral románica y su animado puerto, merece una mañana de exploración tranquila.
La gastronomía de la costa es otro argumento irresistible: la mozzarella de búfala, la pasta al limone, el limoncello artesanal y el pescado fresco del día convierten cada comida en una celebración.
Cuándo ir: Mayo, junio y septiembre, para evitar la masificación de julio y agosto.
Cómo llegar: Vuelo a Nápoles y desde allí en ferry, autobús o coche de alquiler.
