El índice de confianza del consumidor de Estados Unidos cayó en mayo de 2026 a su nivel más bajo desde la pandemia de COVID-19 en 2020. Según el Conference Board, el indicador se situó en 61.3 puntos, muy por debajo de los 80 puntos considerados saludables y del 74.2 registrado en enero de este año. La combinación de gasolina cara, alimentos más costosos y la incertidumbre sobre el empleo y las tasas de interés está pasando factura al estado de ánimo de los americanos.
¿Por qué ha caído tanto?
Los economistas apuntan a varios factores simultáneos. Primero, la gasolina: el precio promedio del galón supera los $4.20 en todo el país, con picos de $5.50 en estados como California, lo que erosiona el presupuesto de millones de familias que dependen del automóvil para trabajar.
Segundo, los alimentos: la inflación de alimentos básicos como huevos, carne y productos frescos sigue siendo elevada, afectando especialmente a los hogares de ingresos bajos y medios. Tercero, los costos de vivienda: el alquiler promedio en las 20 principales ciudades del país supera los $2,200 mensuales, y las hipotecas siguen siendo inasequibles para los compradores primerizos.
Las consecuencias para la economía
Cuando los consumidores pierden confianza, gastan menos. Y en una economía donde el consumo privado representa el 70% del PIB, una caída sostenida del gasto puede transformar una desaceleración en recesión. Los retailers ya están viendo señales preocupantes: las ventas al por menor bajaron un 0.3% en abril, y las grandes cadenas como Target y Walmart han revisado a la baja sus proyecciones de ventas para el segundo trimestre.
El sector servicios, motor del empleo en la última década, también muestra signos de enfriamiento: los restaurantes, hoteles y entretenimiento reportan menor afluencia de clientes.
La respuesta política: entre la Fed y el Congreso
La caída de la confianza del consumidor aumenta la presión sobre la Reserva Federal para que baje las tasas de interés. Pero la nueva presidencia de Warsh ha sido cautelosa: cualquier bajada prematura podría reavivar la inflación y causar un problema mayor a largo plazo.
En el Congreso, los republicanos culpan a las políticas del gobierno Biden por el alto costo de vida, mientras que los demócratas señalan las políticas arancelarias de Trump como factor inflacionario. Como siempre, la política complica el diagnóstico económico.
Datos económicos actualizados en Bureau of Labor Statistics y Bloomberg.
