Tres décadas han pasado desde aquella noche de 1993 en que Dayanara Torres fue coronada Miss Universo y cambió para siempre la historia de Puerto Rico. Pero la mujer que tomó la palabra en el panel del Casa de Campo Fashion Week no habla de coronas. Habla de cáncer, de madrugadas con alarma a las 3 de la mañana, de agradecer bajo la ducha y de no rendirse nunca.
«Yo estoy viviendo una segunda oportunidad de vida», afirmó Torres ante el público reunido en La Romana. Y esa frase lo resume todo.
El cuidado de la piel: una lección aprendida a tiempo y otra casi tarde
Dayanara Torres creció observando a su madre. «Mi mamá siempre tenía la piel bellísima, nutrida, natural», recordó. Esa imagen se quedó grabada en ella desde pequeña y la convirtió en alguien que siempre prestó atención a su cuerpo. «Siempre me he ido cuidando. Sé que los años van a llegar, que todos vamos hacia adelante y no para atrás, pero es cuidarte desde temprano. Eso fue lo que me funcionó.»
Sin embargo, hubo un área donde no se prestó la atención que merecía: su propia piel como órgano. Cuando le diagnosticaron cáncer de piel, ya estaba en etapa tres. «Mis hijos se enfermaban y yo era la primera en llamar al doctor. A mí me pasó algo y lo dejé pasar por años», reconoció con honestidad.
Esa experiencia la transformó. Hoy es portavoz activa de la detección temprana del cáncer de piel. «La piel es el órgano más grande que tenemos y nunca debemos dejarlo atrás.»
El ejercicio que le recetó su oncólogo
Tras su diagnóstico, hay cosas que Dayanara ya no puede usar. Tratamientos que otras personas incorporan sin pensarlo dos veces están fuera de su alcance. Fue su oncólogo quien le abrió otra puerta: el ejercicio. «Me dijo: si quieres rejuvenecer, tienes que verte de esta manera.» Desde entonces, no para.
«El ejercicio es importantísimo para mí», subrayó. A eso suma el colágeno, que toma desde 2010 o 2011. «Las coyunturas me dolían mucho. Empecé a tomarlo y no lo dejo.» También bebe agua con colágeno cada mañana, un hábito que describe como uno de sus secretos más sencillos y más efectivos. «La gente lo nota», dijo sin dudar.
Las 2 de la mañana y una canción de Sara Bareilles
Una de las revelaciones más personales del panel fue su rutina matutina. Dayanara se levanta entre las 2 y las 3 de la mañana por compromisos de trabajo. Y lo hace con una alarma que no es cualquier alarma: es Brave, de Sara Bareilles. «Esa canción te dice ‘I wanna see you be brave’ y te levanta con otro día.»
Pero lo que viene después es lo que la define. Desde que pone los pies en el suelo hasta que termina de maquillarse, Dayanara agradece. «Entro a la ducha, me apoyo en la pared y empiezo a agradecer. Por la vida, por la salud, por mi mamá que tiene 81 años y sigue fuerte, por mis hijos, por mis hermanos. Voy persona por persona. Termino ya maquillada y han pasado horas que estoy en ese agradecimiento.»
No es un ritual vacío. Es, según ella, la razón de que las cosas buenas sigan llegando a su vida. «Yo creo que por eso me pasan tantas cosas en la vida.»
La belleza que no se mide con los ojos
Cuando el panel giró hacia la definición de belleza, Dayanara ofreció una perspectiva que fue más allá de cualquier tratamiento o producto. «Antes lo veía de otra manera, pero con los años uno va aprendiendo. Una persona puede ser linda a los dos segundos, pero cuando habla o su forma de ser no lo es, de repente ya no es tan linda.»
Habló de esa luz que emana de ciertas personas, esa energía amorosa que contagia sin importar los rasgos físicos. «Eso es la belleza para mí. Cuando yo era chiquita, hablaba de ese brillo que algunas personas tenían. Ahora entiendo que es el alma. El alma pura se refleja así.»
Resiliencia de raíz: la herencia de su padre
La resiliencia de Dayanara Torres no nació sola. La aprendió en casa, en Puerto Rico, viendo a su padre. «Nunca vi a mis padres caerse y quedarse ahí. Siempre soluciones, no problemas.» Esa filosofía la acompañó cuando el cáncer llegó, cuando la vida la golpeó en lo personal y cuando las redes sociales pusieron su historia bajo el microscopio.
«Todo lo que me ha pasado son cosas fuertes, pero las veo como una enseñanza, como un aprendizaje. Y sigo adelante, porque eso es lo que me mantiene haciendo cosas todo el tiempo.» Su mayor motivación, confiesa, son sus hijos. «Quiero que vean una madre que se levanta de cada golpe y sigue adelante.»
«Si una puerta se cerró, te lo juro que más adelante vas a ver el por qué. Y va a ser todavía mejor para ti.»
Un mensaje para las nuevas generaciones
Al panel le llegó el momento de mirar hacia adelante, hacia las jóvenes que buscan su camino. Dayanara no dudó: perseverancia. «Si es tu sueño, como lo fue el mío, hay que seguir. No rendirse es lo más importante. Ahora todo es muy rápido, y si algo no sale como planeaste, la gente se derrumba y no lo vuelve a intentar. Hay que seguir levantándose.»
Y cerró con lo que parece ser el eje de su vida hoy: la gratitud. «Sean agradecidos. La felicidad sigue llegando cuando agradeces lo que ya tienes.»
Dayanara Torres salió del Casa de Campo Fashion Week sin corona pero con algo más valioso: la autoridad de quien ha vivido de verdad lo que predica.
