Star Wars: The Mandalorian and Grogu, la primera película de la franquicia galáctica en llegar a los cines desde El ascenso de Skywalker (2019), se estrenó el pasado 22 de mayo de 2026 en Estados Unidos con unos resultados de taquilla que han decepcionado a Disney y a los analistas de la industria. El filme, dirigido por Jon Favreau y protagonizado por Pedro Pascal, recaudó aproximadamente 102 millones de dólares en el mercado doméstico durante el fin de semana largo del Memorial Day, para un total mundial de unos 165 millones de dólares en su primera semana.
El peor estreno de Star Wars en la era Disney
Las cifras la convierten en el estreno cinematográfico más bajo de toda la etapa Disney para la saga Star Wars, por debajo incluso de Solo: Una historia de Star Wars (2018), que obtuvo 103 millones de dólares en ese mismo fin de semana del Memorial Day ocho años atrás. La película supera apenas ese umbral en términos mundiales, pero está lejos de las expectativas que generaba el regreso a la gran pantalla de los personajes más populares de las series de Disney+.
Sin embargo, hay un matiz importante: el presupuesto de producción se situó alrededor de los 165 millones de dólares, significativamente por debajo de los 200-250 millones habituales en las superproducciones de Marvel y la saga Star Wars. Eso hace que la rentabilidad del proyecto sea alcanzable con unos ingresos mundiales más modestos, siempre que la película mantenga una buena permanencia en cartelera en las próximas semanas.
Trama y reparto
La película transcurre tras la caída del Imperio Galáctico y sigue a Din Djarin —el Mandaloriano— y su aprendiz Grogu en una misión encomendada por la Nueva República: rescatar a Rotta el Hutt a cambio de información sobre un objetivo de alto valor. La historia, escrita por Jon Favreau, Dave Filoni y Noah Kloor, parte directamente de los eventos de la tercera temporada de la serie y da el salto al gran formato con acción y efectos visuales a mayor escala.
Junto a Pedro Pascal, el reparto incluye a Jeremy Allen White —el protagonista de la aclamada serie The Bear— como voz de Rotta el Hutt, y a figuras de la talla de Sigourney Weaver y Martin Scorsese en papeles que los estudios no han desvelado completamente. La participación del legendario director Scorsese delante de las cámaras ha generado especial expectación entre los cinéfilos.
Críticas mixtas: bien recibida por el público, dividida entre críticos
La recepción de la crítica especializada ha sido dispar. En Rotten Tomatoes, la película oscila entre el 44% y el 63% de aprobación según la fecha de consulta, lo que refleja una clara división de opiniones. Algunos críticos la describen como «una mezcla insípida y sin riesgo de episodios de la serie» que «no es una película terrible, pero es demasiado conservadora y genérica para renovar la fe en la franquicia».
El público, en cambio, ha respondido con mayor entusiasmo. El CinemaScore —la medición de la reacción del público la noche del estreno— le otorga una A-, una nota notable que indica que los espectadores que la eligieron como plan de viernes salieron satisfechos. Los elogios del público se concentran en la química entre los dos protagonistas, la banda sonora y la interpretación de Pedro Pascal.
Star Wars vuelve al cine después de siete años
Más allá de los números, el estreno de The Mandalorian and Grogu marca un hito simbólico importante: el regreso de Star Wars a las salas de cine tras siete años de ausencia. Desde que El ascenso de Skywalker cerrara la saga Skywalker en diciembre de 2019, la franquicia se había centrado exclusivamente en series para Disney+: The Mandalorian, Andor, Obi-Wan Kenobi, Ahsoka o The Book of Boba Fett, entre otras.
El resultado de esta película será determinante para el futuro cinematográfico de la saga. Disney tiene varios proyectos de Star Wars en desarrollo para la gran pantalla, pero la cautela de los ejecutivos del estudio ante los fracasos anteriores de la franquicia hacía que los resultados de este regreso fueran observados con lupa. Si The Mandalorian and Grogu consigue consolidarse en las próximas semanas y cruzar los 400 millones de dólares mundiales, probablemente dé luz verde a nuevos proyectos cinematográficos; si se estanca, es posible que Disney reconsidere su apuesta por el cine y mantenga la franquicia principalmente en streaming.
