La NASA presentó esta semana el plan más detallado hasta ahora para establecer una base lunar permanente en la región del polo sur de la Luna antes del año 2032. El proyecto, enmarcado en el programa Artemis, contempla módulos habitables presurizados, generación de energía solar y extracción de hielo de agua del suelo lunar para obtener oxígeno e hidrógeno como combustible.
La iniciativa contará con la participación de agencias espaciales de Europa, Japón y Canadá, así como empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. El presupuesto estimado supera los 40.000 millones de dólares en la próxima década. China también ha anunciado sus propios planes para construir una base lunar, lo que convierte la carrera espacial en una nueva dimensión de la rivalidad geopolítica global.
El plan contempla una primera misión de reconocimiento robótico en 2027, un aterrizaje tripulado en 2029 y la instalación de los primeros módulos habitables en 2031. La base, cerca del cráter Shackleton, aprovechará los depósitos de hielo confirmados por misiones anteriores para producir oxígeno respirable y combustible de hidrógeno, reduciendo drásticamente el costo de los viajes espaciales interplanetarios.
