La Casa Blanca confirmó esta semana el próximo viaje del presidente Donald Trump a China, en lo que podría convertirse en uno de los encuentros diplomáticos más importantes de su segundo mandato. Según el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, las expectativas generadas en torno a esta visita apuntan a un cambio significativo en la gestión de las relaciones comerciales entre las dos mayores economías del mundo.
El viaje llega después de meses de guerra arancelaria que han afectado a sectores clave de ambas economías. La administración Trump impuso aranceles de hasta el 145% sobre productos chinos, mientras Pekín respondió con medidas equivalentes sobre exportaciones estadounidenses, generando tensiones en las cadenas de suministro globales.
Funcionarios de ambos gobiernos llevan semanas en contacto para preparar el terreno de un posible acuerdo que incluya reducciones arancelarias mutuas, mayor acceso a mercados y compromisos en materia de propiedad intelectual y tecnología.
El encuentro es visto como un punto de inflexión potencial en la política exterior de Trump, que ha basado gran parte de su segundo mandato en la confrontación económica con Pekín.
